Movilidad internacional: el handicap cultural que nadie gestiona
Imagina la escena. Tras un proceso de selección riguroso, la empresa encuentra al perfil directivo perfecto para liderar la nueva filial en el extranjero. Perfil técnico impecable, trayectoria sólida, encaje con la cultura corporativa. La decisión está tomada, el contrato firmado y el traslado en marcha. Sobre el papel, todo apunta al éxito.