Casi todos los comités de dirección españoles buscan un directivo internacional en el mismo sitio. Alemania, Francia o Reino Unido, casi siempre por ese orden. Tiene lógica: son mercados conocidos, con redes de contacto ya tejidas. El mapa productivo europeo, sin embargo, lleva años moviéndose hacia otro sitio, y seguir mirando siempre al mismo triángulo tiene un coste que rara vez se mide.
La inversión extranjera directa en manufactura llegada a España creció un 18% en 2025, hasta los 34.600 millones de euros, según recoge Industry Talks a partir de datos de ICEX-Invest in Spain. La misma fuente cita el Reshoring Index de Kearney, que sitúa en el 34% la proporción de empresas manufactureras europeas que ya han relocalizado producción o tienen previsto hacerlo, y un informe de la UNCTAD según el cual el nearshoring y el friendshoring explican el 41% del incremento de los flujos de inversión directa en Europa, Oriente Medio, Norte de África y América Latina durante 2024 y 2025.
Ese movimiento no se reparte igual entre países. Algunos ejemplos con recorrido propio:
El talento directivo tiende a seguir a la inversión. Donde se instala la producción, ahí crece también el número de directivos técnicos con experiencia real gestionando esas plantas.
El hábito de búsqueda no cambia con la misma velocidad que el mapa productivo. Si la última incorporación internacional vino de Alemania y funcionó, la siguiente empieza también en Alemania. El idioma, el marco legal, la cultura de negociación ya son conocidos, y eso reduce la sensación de riesgo del proceso, aunque no el riesgo real.
La mayoría de empresas españolas con necesidad internacional acaban compitiendo por el mismo triángulo de países, además contra multinacionales locales que llevan décadas instaladas y pagando en consecuencia. El proceso se alarga, la oferta tiene que subir para no perder al candidato, y en bastantes casos el candidato acaba fichando por otro. Mientras tanto, en Rumanía, Polonia, Bulgaria o Portugal hay directivos con la misma cualificación técnica y menos ofertas compitiendo por ellos, simplemente porque nadie los busca con la misma intensidad.
La primera son las semanas adicionales de vacante en un puesto crítico, mientras la búsqueda insiste en el mismo mercado saturado.
La segunda es un salario de incorporación por encima de lo necesario, inflado porque el proceso se libró en el país más caro y más disputado de la lista.
La tercera, y la que menos se nota, son las candidaturas de calidad real que nunca llegaron a la mesa porque la búsqueda no miró hacia donde estaban.
Ninguna de las tres exige cambiar de proveedor de búsqueda ni asumir más riesgo. Exige revisar el mapa antes de lanzar el proceso, no a mitad de camino.
Buscar fuera del triángulo conocido suena a más marcos legales que dominar y más riesgo añadido. En la práctica, el consultor que coordina la búsqueda desde España se apoya en quien ya conoce cada uno de esos mercados, y esa red de partners locales es la que absorbe la complejidad, no el cliente. El directivo llega evaluado con el mismo rigor que en cualquier búsqueda nacional; lo único que cambia es el punto de partida del mapa.
En Servitalent coordinamos cada búsqueda cross-border desde España, con un consultor senior como único interlocutor y acceso a más de 50 países a través de nuestra pertenencia a la red NPAworldwide. El triángulo de siempre sigue teniendo directivos excelentes. Ya no es el único sitio donde están, y en varios casos ha dejado de ser el más eficiente.